Muchas empresas creen que delegan porque asignan tareas.

Pero siguen concentrando las decisiones importantes en las mismas personas.

La verdadera delegación no libera trabajo. Libera capacidad de crecimiento.

Delegar significa diseñar criterios, responsabilidades y niveles de autonomía para que las decisiones ocurran donde realmente generan valor.

Cuando un CEO deja de decidirlo todo, la organización empieza a aprender. Y cuando la organización aprende, deja de depender del CEO.